sábado, 28 de enero de 2012

CASI UN BALANCE.

El 2011 culminó. Y como suele suceder en estos casos, y para no ser menos que otros periodistas y opinólogos, este humilde representante de los silenciados de la patria, decidió llevar a la practica la misma unútil actividad, es decir la del balance. Es que a esta altura del año ya no se puede pedir demasiado. Queremos olvidar, relajarnos y rascarnos un poco el higo. Pero por su puesto no sin antes llegar a algunas conclusiónes. Y la pregunta es: ¿cuál habrá sido la noticia destacada en estos doce meses que ya nos dejaron para siempre. Y uno entonces, que no es ningún boludo, se pone a pensar. Tal vez, se dice, la aparición estruendosa al ritmo del Tirate un paso, de los Wachiturros, podria ser algo que haya marcado a los habitantes de este ispa. O, por ejemplo también, y como no, la exhibición procaz de su pochola por parte de Cintia Fernadez en el programón de Marcelo. Pero, si bién fue algo digno de ser observado, se dice como para sí este que escribe, no daria para un premio o reconocimiento público, aunque se lo merecería, piensa. O, ya metiéndonos de lleno en lo meramente político, el surgimiento en muchos paises llamados hasta este momento del primer mundo, de una figura denominada Indignado., o también y porque no, el supuesro apartamiento del secretario general de la CGT, Hugo Moyano del oficialismo. Pero es evidente que este humilde servidor no esta convencido. No entiende que estos hechos merezcan tal distincion. Y entonces recuerda como de repente un hecho que quizas a las mayorias, hoy distraidas en cuestiones de otra índole que no valen la pena describirlas o nombrarlas, les paso desapercibido, pero que a este payaso mediatico no. Reconozco aqui mi arbitrariedad en este caso. Resulta que por mediados de Agosto, si mal no recuerdo, una noticia me conmovió como pocas. Carlos Nair Menem, el hijo del innombrable, se vió envuelto en un confuso episodio, donde, según lo que trascendió, habría forcejeado con el chofer de un camión cerca de las 3 de la madrugada y terminó herido por una bala en una de sus piernas. "Yo venía manejando y cerca de una panchería por la calle Honduras, veo un auto mal estacionado. En ese momento, toco bocina y sale una persona del local gastronómico sobresaltado, prepotente y ebrio y empieza a discutir conmigo", sostuvo el conductor del camión.
Sin embargo, Carlos Nair negó esa versión y dijo que se sientio "amenazado" y desmintió haber apuntado a la otra persona con su arma.
"Yo bajo a la panchería porque queria comer un Yaguarma y cuando salgo me pasa esto", dijo Anaconda a los medios.
Y entonces ustedes ávidos e inteligentudos lectores de revista Ojito se preguntaran que si este caso fue entonces lo que a este humilde servidor le voló la cabeza como noticia a tener en cuenta como para ser declarada como la mejor del año. Y este servidor dice no. Lo que llegó a conmeverlo hasta lo mas profundo de su ser fue descubrir casi sin quererlo, algo denominado...Yaguarma. Juro que hasta ese momento nunca jamas se me habia cruzado por mi vida esa palabra y mucho menos asociada a lo que realmente es. Y creo que al igual que este sorprendido ser humano, pocas personas tenian idea de este alimento. ¡Que año! ¿Alguien sabia antes de este episodio que era eso? Juro que lo del tiro a partir de ese momento paso a un último plano. Mi vida fue enfocada a partir de ahi a interiorizarme a cerca de esa comida. Y supe que un Yaguarma es un plato originario del Medio Oriente que consiste en finas láminas de carne de cordero, pollo o ternera asada en un asador vertical, consumidas en el interior de un pan de pita junto con vegetales y otros acompañamientos. Y que se ha hecho popular en Europa como comida rápida gracias a la influencia de emigrantes norteafricanos y turcos. Y resulta que me doy cuenta, casi tambien sin querer, que a partir de ese momento, surgio como una especie de fiebre del Yaguarma por todos los canales y segmentos de cocina de toda la televisión argentina. Y todo, desde mi simple mirada, originado por este hecho policial protagonizado por el denominado Anaconda, hijo del innombrable, participante de un reality de cuarta, etc, etc, etc. Era increíble comprobar mediante el zaping, y a medida que avanzaba canal tras canal, como en señales llamadas gourmet o en segmentos de cocina de diferentes programas protagonizados por cocineros estrellas, estos habian concidido en la elaboración de la misma comida.
Y entonces por ejemplo veia como Ariel Rodriguez Palacio, mas conocido como el maestro, dejaba de lado suculentas parrilladas camperas para ponerse a dispocicion del llamado Yaguarma.
O al cheto de Francis Mallman, en medio de un lago en el sur, tapado de nieve, cocinando un...Yaguarma.
O por ejemplo a la siempre muy divertida, simpática y divina Maru Botana, y mientras cambiaba en camara a uno de sus incontables hijos, enseñaba a los gritos y en patines, como efectuar facilmente un...Yaguarma.
Y también, como para no quedar atras y competirle a Maru y no ser la única de su género, ver a la siempre exitada Jimena Monteverde, mostrando un delantal con dos enormes tetas dibujadas, restregandose un tomate por su entrepierna y a los jadeos limpios, como construía pedazo a pedazo un...Yaguarma.
Y entonces ya como deseperado y hasta la coronilla de ver esa especie de hormiguero digno de las series de la pantera rosa, donde el oso hormiguero introduce su trompa en busca de su alimento, fui directo al canal nac. y pop. convencido de que los cocineros argentinos no caerian en semejante oprobio de seguir los pasos de todos esos chef caretas de la tele argenta. Y fue entonces que la decepcion se apodero de mi irremediablemente. Los tipos comandados por Calabrese, ese regordete que otrora habia sido el ayudante del gran Gato Dumas, se aprestaban sin más a construir con sus propias manos un...¡Yaguarma!
¿Que nos pasó? ¿Estamos errando el camino? Me parece, y lo digo sin querer faltarle el respeto a ninguna colectividad, que los argentinos estamos orinando fuera del recipiente.
Lo único que da entonces en este momento es partir raudo hacia la ruta e ingresar a una de esas características parrillas venadenses y clavarse un churrasquito a punto. Ingreso relojeando la parrilla colmada de chorizos, mollejas, tripas gordas, chinchulines, morcillas etc, etc, etc. y la boca de pronto se me hace agua al pensar en el sabor de esos manjares. Giro casi imperceptiblemente mi cabeza hacia el mostrador donde el parrillero sostiene delante de la parrila su fierro atizador, y entonces es que veo, justo al lado de las ensaladas en fuentes plásticas, un hierro plateado en donde reina casi como sobrándome un antiestético y erecto...Yaguarma.