miércoles, 15 de agosto de 2012

MARCIANOS O LO QUE SEAN.

En el diario La Capital salió. Yo lo ví. Que de un diario Inglés lo habían sacado decían. Yo lo leí. Que los ingleses habían hecho un informe, una nota y algo parecido que decía mas o menos lo siguiente: Que los extraterrestres venían a la tierra no para conquistarnos sino de vacaciones. Si, a pasear. Imaginense ustedes, inteligentes lectores de la mas popular revista humoristica del tuerto venau, haciendo planes para vacacionar. Que eran buenos los extraterrestres decía. Imaginense ustedes inteligentes lectores de la mas popular revista humorística del sur de Santa Fé, mi decepción. Holliwood entonces nos había estado mintiendo año tras año. Tanta película al pedo. Tanto pochoclo ingerido tragándonos al mismo tiempo ese maíz y la mentira. Resulta que los tipos ya no eran mas malos. Ahora ya no eran unos lagartos verdes que querían exterminarnos definitivamente del universo. Bueno asi, buenos, familieros y viajeros, según decían estos piratas, era mas o menos como se manajaban estos tipos. Imaginense tambien una casa de turismo interestelar, cuatro habitantes de no se que parte del universo, planeando sus vacaciones y a la vendedora ofreciéndoles por ejemplo visitar La Tierra. Como turismo aventura ponele. Como una excursión curiosa. Como cuando algunos extranjeros que visitan capital, como curiosidad, visitan las villas de emergencia. Es decir La Tierra como curiosidad interestelar. Como bichos raros de la galaxia. Y bueno y despues los rosarinos de la Capital, en uno de sus tipicos floreos narcisistas proponiendo cuales serian los cinco lugares de la ciudad donde los marcianos o lo que fueren no se tendrian de ninguna manera que perder si eligieran justo esa ciudad para una recorrida vacacional. Ejem. Y como buen venadense, es decir aun mas narcisista que cualquiera, no podia entonces dejar pasar esta oportunidad y decir que para que alguien venido de muy lejos, de años luz de la tierra, pudiera conocer realmente la idiosincracia, los modos y sentires de toda la tierra, y especialmente y ante todo la parte oscura, lo negativo, lo que no es contado, lo under, nada mejor que mi ciudad, es decir Venado Tuerto para sorprenderse. Y si el tema es ver quién es menos, nada mejor que poner a nuestra city como ejemplo, pero para observar que a malos nadie nos va a superar en el universo entero. Nadie va a ser mas que nosotros los venadenses. Porque podrán estos visitantes sorprenderse con paisajes inmensos o construcciónes apoteóticas, con tribus pintorescas o culturas extrañas, pero podría asegurar sin temor a equivocarme, que apenas bajaren a dar solo una vuelta por las callecitas venadenses que tienen ese no se qué, un remis los encerraría, los haría subir a la vereda y al grito de "marciano de mierda, aprende a manejar y volvete a tu galaxia cagón", lo invitaría a pelear. Porque sabelo marciano, acá con los conductores de venado cobrás. Te la damos. Porque tenemos los huevos mas grandes de la galaxia acá. Y si por una mala acción de tu parte, por una de esas lagunas que los seres vivientes suelen tener, te llegas a estacionar, y se te da por recorrer las veredas de la ciudad, quedate tranquilo que esa nave espacial hasta Cañas no para. Te la desarmamos íntegra te lo desarmamos. Y si no, te raptamos. Manoseamos a tu mujer, asustamos a tus chicos, y te dejamos en bolas en el basural a cielo abierto en plena quema de basura. Ahí vas a darte cuenta feacientemente lo que es la contaminación ambiental. Otra que Chernobil. Por que los venadenses, y digo esto ya reflexionando, al carecer completamente de paisaje alguno, hemos decidido ser nosotros los bichos raros, los casos especiales. ¿Que van a mirar los tipos? ¿La laguna El Hinojo? ¿Las palmeras del boulevar Alem? ¿La plaza del papa? No, la aventura acá, es vernos a nosotros, los habitantes comunes, los de a pié. Y entonces cuando llegaren a su galaxia, mientras comentan en la cena de una noche interestelar su último viaje vacacional, les contarían a sus parientes algo así: "Todo muy lindo en La tierra, los paisajes, los animales y los hombres. Lo único Venado Tuerto, un desastre, una cagada. Ahi tiramos la plata."

sábado, 21 de julio de 2012

HOY UN JURAMENTO.

¡Sí juro!, pronunció a los gritos mi payasito, junto a todos los alumnos de cuarto grado del país. El orgullo de este papá payaso mediático era solo comparable al que alguna vez sintiera o siente Roberto por su yerno José Luis. Cientos de manitas sujetando sus respectivas banderitas de plástico de color celeste y blanco eran sacudidas de aqui para allá sobre sus nóbeles cabecitas. ¿Como describir la sensación? El marco merecía el pecho henchido, el puño apretado. El futuro del país representado por todos esos niños era esperanzador. Mi payasito me miraba y entonces creí entender que a él también le sucedían cosas en su interior. Estaba como el padre. Movilizado. -Papá. -Si hijo. Decime lo que sentis. -Ganas de ir al baño papá. -Pero...no hay baño acá hijo. Además no creo que la seño te deje. -Me meo encima entonces. -No no no. Dejá que le pregunto. -No, pará. Mejor no hagas eso que me va a retar. Me aguanto. -... -Papá. -Si hijo. -¿Quién es ese de gorro? -Un bombero hijo. -No, ese no. El de allá arriba papá. -Ese es Belgrano. -¿Vino Belgrano? ¿No es que estaba muerto? -No es Belgrano. Es un actor que hace de Belgrano. -Me parecía. Porque tiene arito. Imaginate al verdadero con arito; en esa época lo hubieran tratado de gay. -... -Papá. -¿Que pasa ahora hijo? -¿Ese señor medio joven que está ahi es actor también? -No, ese es el intendente. Aunque a veces...es el intendente hijo. El intendente. -¿Y el pelado? -Vernetti. -No papá, el de al lado. -Es actor también. No que digo, ese es el gobernador. -Papá- -¿Que pasa hijo? ¡Habla bajo! -¿Los que tocan los instrumentos, si son actores no? ¿No pudieron venir los músicos? -No hijo, esa es la banda municipal. ¡Como vas a decir eso! -Papá. -Si hijo. -O sea que en el futuro cuando otros chicos juren a la bandera algún actor va a representar a alguno de los que estan ahora en el palco. -Este...psé. Ponele. -No quiero ser actor papá. -Ni en pedo. Te mato antes. Tenes que trabajar cuando seas grande vos. -Papá. -¿Y ahora que pasa hijo? -¿Vos juraste la bandera? -No, yo no juré. Nunca juré. -... -¿Porque me miras asi? ¿Tengo algo en la cara? -No, nada papá.Nada. -Hijo, como son las cosas. ¡Como cambian los tiempos! Cuando tu papá era aún niño, ésta ceremonia no existía. Debe ser por eso que no tuvimos un real compromiso para con nuestro país y nos dedicamos a la absoluta boludez en la mayoría de los casos. Pelotudeando en los ochenta, superficializando en los noventa y haciendo sonar las cacerolas en los dos mil. Pero ahora si. Ahora que todas estas generaciónes, como la tuya hijo, cumplen todos los años con el juramento a la bandera, el futuro del país será distinto. ¡Estamos salvados hijo, estamos salvados! -Señor. Ey, señor. Soy la maestra. Por que no baja un poco la voz. Si quiere llamar la atención vaya a otro lado. Esto es un acto importante. No haga quedar mal a su hijo. ¡Ubíquese! ¡Sí, juro!

sábado, 23 de junio de 2012

LO INFIMO.

Fué en la cola para hecerse el documento, al borde mismo casi del camión, entre mantas en el piso y reposeras, pisando literalmente restos de fernet con coca derramados, en medio de gritos de mujeres y llantos de niños, de quejas airadas acompañadas de palmas indignadas, que este payaso mediático se dió cuenta de lo que había tenido que vivir dias atras. Y aunque ustedes no lo puedan creer y parezca solo ficción, debo reconocer que no todo es color de rosas para este amigo de las páginas centrales de la popular revista Ojito, periodista militante nacional y popular, profundizador consuetudinario, parte fundamental del inconsciente colectivo en general. Es que es también, y principalmente y ante todo, un ser humano. Y si bién el contexto en el que se realiza y desarrolla, es decir su lugar en el mundo, le fue dado sin que el pudiera influir en esa decisión, no le esquiva el cuerpo a las responsabilidades. Se hace cargo. Y si de su sociedad se trata, su compromiso es aún mayor. Las manifestaciónes de la gente son sus manifestaciónes. Es decir entonces que cierto día de una de las cuatro semanas del mes ya transcurrido, munido de su llavero escaso en llaves, decidió apoyar con su presencia, la marcha por la inseguridad. Pero suelen al ser humano sucederle cosas impensadas. En una mala y poco analizada acción, calzóse sobre su cabeza, una gorrita. Como describir lo por el famoso payaso mediatico sufrido ante tan mala decisión. Es que él no posee asesores. Es un espiritu libre. Nadie le avisó. En carne propia supo de la rabia de señoras coquetas, tostadas y de locos peinados viejos. "Vos sos un gorrita, seguro venis a robarnos", le decían a este pobre incrédulo que solo había querido ser parte a modo de apoyo solidario. ¿Pero como explicarles? Nada escuchaban. No querían entender. Este humilde servidor blandía sin cesar las pocas llaves que poseía, todas de candados, al grito de: "¡yo tampoco quiero a los gorritas, yo no quiero a los gorritas, no me dí cuenta de que me había puesto una!" Pero una vez mas la confusión cubrió su ser como un manto divino. Al unísono casi, de repente, todas las señoras junto a algún señor, le espetaban en su propio rostro que el escrache hacia este servidor no había sido solo por la colorida gorra, no. Al preguntar ansioso por el otro motivo nadie dudo en responer: "¡Es por tu cara querido, es por tu feo y oscuro rostro!" Eso le había sucedido por su propia responsabilidad. La pregunta había salido de la propia boca de este pobre e iluso trabajador de la cultura, las artes y el deporte. ¿Por qué hablar? Muchas veces es preferible el silencio. Y una vez más la reacción por la supervivencia. Cualquier cosa a uno le puede servir para salvar su pellejo, aunque luego, sin la presión encima, maldiga y se arrepienta. ¿Como zafar? Y ahí está el ser humano con sus ideas locas. Sintiéndose acorralado por la orda, el payasito ya a esa altura despintado y con la peluca corrida, no tuvo la mejor idea que proponerles a viva voz, antes de que lo ejecutaran ahí mismo y a cambio de su pellejo, efectuar a todo aquel que lo requiriera el trámite del documento nacional de identidad aprovechando el camión que en esos días permanecía en la ciudad para tal fin. Todos aceptaron el convite sin más. Una noche entera este servidor permaneció en la cola y casi de última fué que, de arrebato, pudo tomar entre sus manos uno de los últimos numeritos otorgados. Casi una azaña. Porque al llegar al mostrador y mientras hacía su exposición de que él sería el encargado de efectuar los trámites de veinticinco o veintiseis personas, es decir la totalidad de los manifestantes, supo, y dicho de la propia boca de la chica que atendía a los tramitantes extremos, que el trámite era personalizado y de a uno. La decepción de este pobre periodista a esa altura podía ser solo comparable a la sufrida por los que alguna vez supieron votar al Chacho Alvarez. Fué por eso lo luego sucedido. Y no es que quiera este pinturrajeado excusarse sin motivos. La impotencia suele acumularse durante un tiempo para luego explotar en mil pedazos en forma de violencia. No es que lo haya pensado. Fué un impulso. Una loca reacción. Digo, que este no tan seguro servidor se bajase los pantalones literalmente en la cola lléndose ya del lugar adelante de unas cuantas mujeres, no es para justificarlo ni para que se lo tome con superficialidad. Pero teniendo en cuenta lo vivído, usted, inteligentudo lector de esta popular, mensual y chispuda publicación independiente, hoy, alejados ya del insidente y con la ventaja del tiempo transcurrido, podrá comprender, pero no compartir si lo desea, la insólita reacción. Lo podrá hacer ahora, luego de todo. Porque para serles sinceros, en ese momento solo el odio se dejó manifestar a modo de golpes, coscorrones y escupitajos por sobre la humanidad de este pobre cristo. Pero lo que mas llegó a indignarlo, lo que hizo que hoy por hoy, éste que es, esté pensando seriamente en abandonarlo todo, inclusive esta columna, fue el último comentario que una mujer le descerrajara mientras era llevado detenido por el comando radioeléctrico. La mujer sin miramientos y sin insultarle le dijo: "Encima que se baja los pantalones tengo que soportar lo ínfimo de lo mostrado."

martes, 15 de mayo de 2012

¡FELIZ CUMPLE MI CIUDAD!

Venado Tuerto, mi ciudad, ha cumplido un aniversario más de vida. Ciento y pico de años desde que fue fundada. Bah, desde que alguien decidió comprar estos venditos campos y luego revenderlos previa expulsión de cualquier habitante original o no, sin quizás saber ni tener en cuenta a ninguna ciudad posterior, y mucho menos a nosotros, sus actuales ciudadanos. Porque fué así, digo, no hubo ningún Juan de Garay por estos pagos. No hubo acto alguno ni corte de cinta. La cosa fue inventada luego. Digo, la fecha de fundación, el mito de inspiración y la Marcha de Cayetano. Ciani, Coria, Cibelli, el Jota Morelli y algunos otros conspicuos coterráneos surgieron luego con el tiempo, casi como obligados. Y usted, avispado lector de la página mas popular y graciosa de este suelo, se preguntará que mierda le sucede a este payaso mediático que hoy se le nota aún más que comunmente su resentimiento y bronca. Y este payaso le contesta que él también se siente venadense, y quizás lo es más que muchos de los anteriormente nombrados y ni hablar de otros mas todavía citados en el Informe diario, diariamente, y que en muchos casos no son nacidos en esta tierra y ni siquiera quieren aquerenciarse aqui por prurito o verguenza y que cuando vienen las benditas elecciónes parten sin miramientos a cumplir su deber cívico a sus localidades y/o ciudades de origen. Y entonces este humilde trabajador de la cultura, el arte y el deporte se pregunte tal vez con razón, que es lo que tiene que hacer para que desde los entes que corresponden lo tengan en cuenta como a otros tantos que ni siquiera han querido ser adoptados como venadenses, en contraposición a este que desde su nacimiento a tenido que soportar absolutamente todos los avatares que esta localidad del sur de Santa Fe, llamada la Esmeralda del sur a sufrido o generado en contra de si misma. Otro cumpleaños más que este luchador de la ironía, el humor y el sentido común no ha sido convocado para engalanar y nivelar para arriba con su presencia el acto oficial de festejo en ya no se que plaza del lugar. ¿Tiene que correr turismo de carretera Abrojo para que cuelguen su imagen en la galería de los notables? ¿Tiene que criticar en un libro de história a los indios? ¿Tiene que agarrar la raqueta de tenis y llegar a la final de Rolland Garros, perderla y hacer a brindar a los parroquianos de cualquier bar céntrico con champaña antes de que el partido termine? ¿Tiene que inventar la vacuna contra la envidia venadense en una Universidad de EEUU para ser tenido en cuenta? ¿Tiene que tocar la batería con Arjona? ¿Tiene que fundir un banco?¿Tiene que pegarle a un agente de tránsito? ¿Tiene que fumigar con glifo las cabezas de sus conciudadanos? ¿Tiene que opinar en la radio que todo es una mierda y que hay que matarlos a todos? ¿Tiene que estar en contra de los feriados puentes para que lo consideren un buen ciudadano? ¿Tiene que fundar un diario y desde allí pelearse con todo el mundo? ¿Tiene que presidir un club de fútbol y participar del Argentino B para que lo consideren un igual? ¿Tiene que fabicar motocicletas y traer a Cristina? ¿Tiene que procurarse un enorme manojo de llaves y agitarlos de aqui para allá en canal 12? ¿Tiene que ser elegido concejal, pelearse con sus compañeros, correligionarios, camaradas de sector y cambiarse al partido opositor para ser tenido como un referente de su ciudad? Venado Tuerto cumplió un año más y aún nos queda mucho por hacer y mejorar. Los festejos no fueron grandes esta vez. La torta es chica.

domingo, 6 de mayo de 2012

Mi TRANSGRESIÓN.

Jamás imaginé que algo así fuera a sucederme. Y ésta es la explicación correspondiente a la oración anterior. Desde adolescente ya, digamos en mitad de septimo grado, comencé a descubrir por mí mismo, que la vida no era tal cual mis padres me la habían descripto. Empecé a sospechar que esa magia que representaban figuras tales como Papa Noél, los Reyes Magos, el niño Diós, el Repollo, la CigÜeña, el Cielo y hasta el Cuco y el pecado, habían sido solo -nada menos- meras ilusiónes o amenazas, pergeñadas por los mayores con el solo objeto de introducirme dentro del sistema, mediante su represor método educativo, tal como éstas sociedades occidentales, católicas y capitalistas lo imponen. No tengo que explicar que sufrí una gran decepción. Inmediatamente, ingresando ya en el secundario, mi odio se fue transformando en rebeldía militante y fuí por los caminos transgrediendo todo lo impuesto por la sociedad. Del pelo largo pasé a la cresta puntiaguda, escupiendo a todo aquel que se me interpusiera en mi camino. Poblé mis brazos con todo tipo de tatuajes causando desagrado y temor en todos los que me rodeaban. Llené mi cuerpo de agujeros, dentro de los que deposité toda clase de aros y piercings, autoflagelándome a mas no poder. Amaba a Bukovsky. No me perdía ningún programa de Pergolini. Cuándo en el colegio logré con satisfacción, sobrepasar el tope de amonestaciónes permitidas por estas entidades de educación secundaria, tras un escándalo por mí protagonizado, luego de haber arrojado en el salón, ocho bombitas de olor y por lo tanto haber sufrido este servidor, la expulsión de dicha institución educativa, fué que calcé una mochila en mi espalda y cuál transhumante de los caminos, los recorrí sin detenerme a pensar que idioma hablaban sus habitantes o de que color eran sus pieles. Eso era libertad. Las mujeres eran para mí sólo un mero acto sexual. Las agarraba para joda. Innumerables fueron las veces en que la autoridad echó sobre mi sus perros guardianes, tratando de impedir que mis blasfemias hacia el gobierno de turno se llevaran a cabo o llegaran a destino. Era un anarquista en potencia. Temíanme. Alcohol, drogas, sexo, vida al borde del abismo, velocidad sin miramientos. Cuantas veces me han visto horrorizados feligreses, ingresar a misa de ocho, borracho, al grito de: "¡Diós no existe!" Pero jamás imaginé que algo así fuera a sucederme. Y fué un miércoles cerca del mediodía. Recién levantado, montado sobre mi DK 125, dirigíame esa mañana más veloz que un rayo, hacia el centro de la ciudad, a causar mis típicos desmánes. Era un dia ideal para tales manifestaciónes, ya que el sol, que detesto tanto, se expresaba con total libertad. Mis ojos irritados observaron un cercano semáforo con luz verde. Aminoré la velocidad midiendo la distancia para agarrarlo cuando el rojo estuviera en su plenitud. Y sucedió que al mirar sobre mi hombro, al costado mío, una señora en bicicleta con un pequeño detrás, un niño en patineta, un señor a bordo de un BMW, imitaron mi loca maniobra. Se equivocaron, pensé. Seguí mi mortal viaje doblando a contramano una esquina poblada de automóviles. Y otra vez para mi sorpresa, distintos vehículos giraron como yo, como a propósito digamos, en dirección no debida, subiendo algunos, como sacados por sobre las veredas, atropellando a cuánto transeúnte se les atravesare. ¿Que mierda era lo que pasaba? Porque no solamente el gentío era el que no acataba las leyes de tránsito, sino que además, al pasar haciendo willy por una escuela pública primaria, descubrí como los niños apedreaban las ventanas de la misma y conjuntamente con sus propias madres, castigaban a puño cerrado a unas cuántas maestras de la institución, mientras que un grupo de jubilados ataban a tres o cuatro inspectóres de tránsito con el objetivo serio de incinerarlos en público. Al seguir mi loca carrera por las, a esa altura, extrañas calles de una ciudad transformada, y debo reconocerlo, tratando de huír hacia los arrabales, casi sin quererlo, ví como unos cuantos ciudadanos enfervorizados, tomaban la municipalidad local al grito de : "¡El poder es de quién lo tome, abajo cualquier tipo de autoridad!" Pero lo que más llegó a transtornar mi intendimiento y mi capacidad de comprensión, fue cuando ya en la ruta, vi con mis propios ojos, como éstas eran atravezadas por diferentes bólidos agrarios en forma de piquetes. Ese creo fue el detonante. Ahí fué que me decidí. ¿Como podía ser que todos actuaran desobedeciéndo, rompiendo, no acatando? Si hay una cosa que no soporto, es no ser original. Es por eso, solamente, que he tomado esta decisión. Ya no seré el que transgreda. Me he quitado los aros. He peinado mi cabello con gel. Me he puesto un traje de un color gris triste. Tapo mis tatuajes con camisas de mangas largas. Me he calzado en los piés un par de mocasines negros. Trabajo en una sucursal de una institución bancaria. Soy oficialista. Esta es mi última genialidad. No transgredir es mi transgresión.

lunes, 9 de abril de 2012

HOY QUIERO QUEJARME: "¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!"

Hoy me voy a quejar. Y se la van a tener que bancar. Si, ahora me van a tener q aguantar a mi. Porque yo también me considero un ser humano y bién argentino. Y como todo buen habitante de este bendito suelo, merezco que me tengan en cuenta y que me dejen expresar como a todo bien nacido. Y me voy a quejar bien quejado que mierda. No puede ser que al encender cualquier medio de comunicación, incluido el Informe diario, usted dira como va a encender un matutino. Si claro, lo enciendo para el asado, le respondo yo. Y retomo, no puede ser, decía, que al encender cualquier medio de comunicación, ya sea radial, televisivo y porque no también escritos, ya que ellos todos casi, poseen una edición on line, me encuentre con que todos los oyentes, lectores, televidentes, etc, andan quejándose absolutamente de todo y yo no pueda hacerlo porque me debo teoricamente a la ética y/o moral periódistica. Que se jodan. Yo tambien tengo el derecho de la queja. Que no me voy a quejar. Y me quejo de este suelo en donde nací. Y me quejo de no poder quejarme. No puedo quejarme de que mi ciudad, Venado Tuerto, no sea una ciudad minera para poder quejarme tranquilo de la minería a cielo abierto. Me quejo ante la ostentación de ciertas figuras de la política y del espectáculo. Como es posible que un vice presidente de la nación ande codeándose con roqueritos de cuarta haciendo una segunda viola con una guitarra que pagamos todos los ciudadanos con nuestros impuestos. Me quejo de la torta de cinco mil dólares que comió Florencia Peña en su cumpleaños. Esa torta también se la pagamos con nuestros impuestos a la otrora protagonista de Casados con hijos, esa tira que creo pasa TELEFE. Me quejo del auto aumento de los lejisladores en un cien por ciento sus sueldos. Y me quejo también al enterarme de que ese sueldo ya lo venían cobrando desde hacía un tiempo y que ahora por estos dias se ha blanqueado. Y si algún lejislador de recontra izquierda de esos que denunció por los canales pertinentes su total desacuerdo con dicho oneroso autoaumento ya lo cobraba y no se le ocurrió decir nada antes, seguramente abrá sido porque se ha olvidado de decirlo. Porque bién sabemos que a esa clase de lejislador le sienta muy mal todo lo que sea materialismo. Y más si el materialismo es del otro. Y me quejo de que el pobre periodista revolucionario, transgresor y alternativo Lanata ya no tenga lugar donde fumar cuando lo invitan a los programas de televisión, dando la pauta con ese acto, el de fumar en lo de Mirtha, de que cambió ideales por dinero. Por favor señores. No seamos tontos. Reclamo estudios de tv para fumadores ya. Seguramente algún ambientalista de estos que no tienen nada que hacer, ha ya pegado el grito en el cielo (abierto) por como contamina el periodista a los demás fumadores pasivos. Por favor señoras. Me quejo porque soy del cincuenta por ciento que banca a los vagos que pertenecan al otro cincuenta. Bah, en realidad no podría bancar a nadie yo porque como no trabajo, no aporto, no voto, no pago impuestos, nunca me preocupe por estudiar y mucho menos en prepararme para absolutamente nada interesante que me sirviera para desarrollar mi intelecto o mis capacidades corporales, y si tenemos que ser sinceros, vivo de un plan que me da el gobierno, que si no fuera por eso me muero de hambre, igual digo eso para no ser menos que nadie, y ponerme a mismo nivel que los habitantes de este suelo agrario, ¿entendes? Igual me quejo de como puede ser que el estado tenga que bancar a un tipo como yo, siendo un inútil total que vive de arriba. Es decir, nunca sería parte de un estado que admitiera como ciudadano a un tipo como yo. Mal parafraseando a Carlos Marx. Me quejo del fútbol y el automovilismo para todos. ¿Que hace con esa plata el gobierno? Y contesto: le compra las guitarritas al vice presidente y a Fito Páez y las tortas de cumpleaños a Florencia Peña. Hay que devolverles todo a TyC Sport, que ellos sigan con las transmiciónes de por vida. Quiero tener la libertad de poder escuchar los partidos por la televisión mirando las tribunas. Me quejo de que los maestros no puedan tener su carpa blanca otra vez. Ellos también tienen derecho a protestar y de hacerle paros al estado. Porque no hay nada mas difícil que pararle al estado. ¿Que si fueran maestros de escuelas privadas no lo harían? ¿Que no harían paros?...Y es una verdadera falacia que la brecha que separa al nivel educacional a un alumno que no asiste a clase por los paros y otro que lo hace todos los días porque va a una privada sea verdad. Los niños que van a la escuela son tontos. Los que no re vivos. Y me quejo porque no puedo entender y no me entra en mi cabecita el motivo por el cuál, promediando ya mi nota número 55, es decir, la misma cantidad de escritos que tirada de revista, y conociendo la realidad política Argentina en lo referido a libertad de expresión cohartada, y ante casos super conocidos como el del llena estadios folclorista santiagueño Barrionuevo o por ejemplo el del super democrático, hubicado y sabio periodista de la re piola radio 10, Longobardi o también el caso de...ehhh, bueno en este momento se me escapan los censurados, nadie de ninguna entidad gubernamental, provincial y municipal, a venido a mi nunca a decirme absolutamente nada a cerca de mis extremistas declaraciónes en esta popular revista. ¿Acaso este trabajador del periodismo recontra independiente no merece ser censurado? ¿Que tienen Marcelo o el Rally que yo no? ¿Que es lo que tengo que decir? ¿A quién tengo que putear? ¿Porque le cortan a todos todo y a mi nada? ¿No soy merecedor de estar contemplado dentro del Plan X? ¿Que le pasa a la gendarmería conmigo? ¡Quiero que me metan preso por haber violado la ley antiterrorista!

sábado, 24 de marzo de 2012

UNA TARDE PERONISTA (POR NO DECIR DE SOL)

Retomando cierta tarde de miércoles soleado (por no decir peronista) de una convocatoria efectuada por la producción de la película "Toda la gente sola" hacia mi persona en carácter de actor...de reparto...extra, y mientras tomaba raudo la ruta 8, como quién va pa´ Merlo (Bs As), dejando atrás el hotel en el cuál habíase filmado la escena de la que exitosamente había participado, ya acercándome a la pintoresca rotonda que incluye también a la ruta 33 y a una considerable velocidad sobre mi biciclo motorizado, obviamente portando mi correspondiente casco, haciendo chirriar las llantas sobre el asfalto caliente, todavía con restos de goma de 4x4 quemadas, recuerdos del piquete campestre efectuado hacía ya un tiempo y que seguramente permanecerán para siempre en el inconsciente colectivo de los nóveles activistas, vírgenes de manifestación, pude observar, no sin sorpresa, el inmenso cartel de bienvenida o despedida, según el caso correspondiente a cada automovilista, erigido a la vera de la ruta 8. Que lindo, pensé. Dos íconos del deporte venadense, como lo son Coria y Ciani. Dos verdaderos grandes recibiendo a todos los automovilistas que honraren con su presencia nuestras rutas. Para que tengan los porteños y los cordobeses. No podía ser mas feliz. ¿Que mas pedir en esta tarde soleada? Veloz como una flecha, seguí mi viaje de retorno hacia la urbe en la cual el destino, Dios o mi mamá habían querido que este servidor público de la cultura, naciera. Y entonces fue que ese destino o Dios o mi mamá o quien sabe quién, quisieron, una vez mas, incidir en mi experiencia de vida, asestando en mi humanidad, un contundente golpe, que hizo que despertara de mi ensoñación, descubriendo para espanto mío, que esos dos personajes que recibían sonriendo a la gente que pasaba por mi ciudad, esos dos grandes de verdad, esos referentes y guías sociales, mojones de la cultura y el deporte, esos, no eran venadenses, sino de Rufino. ¡Que decepción! ¡Que tristeza! ¡Que amargura! Juro que de la bronca casi me meto en el "Desvelos". Colaboró en la decisión de no hacerlo, el escaso efectivo que portaba mi billetera esa tarde. Hubiese sido entonces casi exactamente lo mismo que ese cartel portara los rostros de Amadeo Carrizo y de Bernabé Ferreyra, pensé ironizando con mi yo interno E inmediatamente comprendí o creí entender lo finito de la felicidad. Como solo un dato, una mueca o un botón (y no me refiero a ningún policia en particular) pueden hacer que un determinado hecho dado, un mito o una história, se desmoronen en unos pocos segundos. ¿De donde venimos entonces los venadenses? ¿De un repollo? ¿De Paris? ¿La cigueña nos trajo? ¿Un poroto de soja extremadamente comprimido, en un determinado momento, reventó como en un big bang produciendo a Venado Tuerto? ¿Somos producto de una mentira o de un error? A partir de este momento algo en mi vida cambió. No se como volver a creer. Se me cayó la estantería. Mi autoestíma se desinfló como globo mal atado en un cumpleaños inexistente. Creí poseer una identidad, un origen y un sentido. Pero todo se desintegró velozmente esa tarde de sol, ese domingo perdido en el calendario. Una vez mas tendré que hacerme cargo de la situación. ¿Todo lo tengo que hacer yo? Deberé sacar fuerzas desde lo mas profundo de mi ser y alzar las manos invocando al espíritu que nos creó, si es que hay alguno, y reinventar una vez mas esta sociedad. Será lo que tenga que ser. O...igual algo seguro será.