jueves, 14 de abril de 2011

UN MAL SUEÑO



Yo no sé si habrá sido la opípara y contundente parrillada que en esa cena había ingerido, es decir: molleja, tripa gorda, chinchulines, riñones, chorizos y morcilla, o la locura de la cual me hago cargo poseo o la simple y llana boludez que porto, pero esa noche viví o sufrí una de las peores pesadillas de las que tengo memoria. Hinchado y con la panza repleta, obnuvilado por el tubo de tinto que habia regado la popular comida argenta, decidí irme al sobre si más. Y fue inmediatamente, que mi mundo onírico, incentivado por lo anteriormente ingerido, comenzó a fluir en forma violenta. Resulta que salía de casa como casi todos los días. La mañana era soleada y los pajaritos revoloteaban sobre mi cabeza. La gente caminaba feliz, y los niños sonreían. Todo parecia paz y armonia. Hasta que de ponto, desde las mismas paredes, allí donde los carteles intentaban convencernos a quien votar en las proximas elecciones, los rostros que protagonisarían los comicios, me hablaron directamente a la cara. Imágenes estáticas decidían tomar vida para tratar de convencerme con su propia voz de su proyecto de pais. Como si los antiguos carteles de papel, los populares afiches de antaño, se hubieran o hubiesen transformado de pronto en televisores digitales, pantallas superplanas aggiornadas a paredes, árboles y murallas de la ciudad. ¿Era el futuro? Y esto no quedaba ahi señores, digo, solo supeditado a meras imágenes digitalizadas. No. Los candidatos en un momento dado, parecian tomar vida propia. Sacaban la cabeza, te estiraban las manos como queriendo alcanzarte, y hasta algunos les lanzaban besos obscenos a las chicas del barrio y pude abservar como alguna se prendía con su boca de los labios de algún candidato. Hasta que en un determinado momento, al tener este servidor una distancia no prudencial con respecto a las imágenes, una mano se alargó de tal manera que sin demasiado esfuerzo, alcanzó mi fino cuello e introdujo a este servidor, casi, hasta el poste del cual la imagen permanecia, quedando cara con cara con el candidato de turno, mientras me escupía sus consignas imperialistas y antipopulares a viva voz. "Votame puto, que voy a ser de tu vida un paraíso, los demas que se caguen. Yo para afuera vendo utopias, pero a vos no te puedo mentir. Las ideologías murieron, el muro se cayó, ahora vivimos en la globalización". Personalizadas consignas al yo de cada uno. Algo desactualizadas consignas convengamos, pero me daba cuenta que los tipos habian llegado al extremo absoluto de hablarle personalmente a cada uno, no existia ya el mensaje a la popu, al llamado antiguamente pueblo, te atendían a vos directamente, sin tener que convocar ya a ninguna plaza. De un manotazo, recuerdo, pude zafar para luego salir corriendo desesperadamante hacia algún lugar indeterminado de la ciudad, tras un endemoniado coro de locas consignas y slogans varios. La huída me pareció perfecta, como alada, y en un tiempo que en los sueños no se puede percibir. De un momento a otro estaba salvado, puro y vacio de temor. Pero de pronto todo volvía a enrarecerse. Las imágenes retornaban, pero ahora desde todas partes, no solamente supeditadas a las consignas politicas, no, porque ahora todo mensaje a modo de publicidad, señalización o advertencia, lo era a viva voz. Los semáforos hablaban, ya no eran un color, no, ahora era una voz que te decia: "¡Ey, está en rojo, no podes pasar flaco!, o ¡que ofertón de fin de mes, todo al costo, 50% de descuento mujer!, o ¡tené cuidado con el rope que esta furioso y muerde chabón!" Esa nueva versión de Balada para un loco no se la hubieran imaginado Ferrer y Piazzolla ni en un viaje de ayahuasca. Gritos, alaridos, aullidos, compitiendo todos entre si para que pudiesemos escuchar, y como todo era al mismo tiempo, el mensaje se diluía entre el ruido y la histéria y entonces los volúmenes se incrementaban tremendamente. Todo el mundo a los gritos porque las personas verdaderas para comunicarse entre si también debían elevar el volúmen de sus voces hasta transformar a todo en un despelote insoportable. Mas volúmen, más ruido, más, más, hasta que todo explotaba por los cielos como una bomba tremenda y final.
¡Que fea y horrible experiencia la de esa noche! ¡Que sueño traumático! Como en una mala película me vi violentamente incorporado mirando de lleno a la cámara, sudando a más no poder y para colmo de males sin nadie a mi lado que me dijese tiernamente: "fue solo un mal sueño". Me costó restablecerme como ser humano consciente. Luego de un lapso que intuyo prolongado, pude lograr desacelerar mi ritmo cardíaco y el temblor provocados por una tremenda taquicardia. Ya han pasado unos dias de esa loca experiencia, la misma cantidad de dias que llevo sin pegar un ojo. Temo volver a dormirme cual protagonista de una peli de Freddy krueger.
Salgo al parque a caminar y a disfrutar del solcito otoñal que mezclado con la brisa del viento suave me hace revivir. Comprendo que todo a sido solo un mal sueño. Las hormiguitas trepan un tronco colorado de un arbol añejo, las sigo con la mirada y descubro un cartelito que le han hecho a una quinceañera. Veo un rostro en blanco y negro fotocopiado, riendo. Un texto en manuscrito dice a los gritos: ¡¡¡Buscada!!! y a viva voz. La mina me toma de lo pelos sacudiéndome la cabeza como lo haria con un monigote, me acerca a ella, me muerde la oreja, me escupe la cara, y descubro que no es un sueño, no señores lectores de la mas popular revista humorística de la city, es la misma realidad, la puta que lo parió. ¡Soltame hija de puta! Y la pendeja que me grita cosas que no puedo entender, algo asi como que soy un dormido, que me despierte de una vez, para luego abrir los ojos y ver a mi madre tratando de despertarme y dieciéndome: che, te dormiste en el pasto. ¿porque no te vas a la cama? ¡Estas raro ultimamente! Me habia dormido otra vez, el sueño me habia vencido y lo positivo de todo esto era que seguia siendo un mal sueño. Me encamino entonces hacia el living de casa. Me caliento una sobra de comida en el microondas, enciendo la tv, me engancho con un reality que está buenisimo, me olvido completamente de mi almuerzo y entonces desde el mismo microondas, el pollo que esta calentándose me grita: ¡Boludo sacáme de acá que se te esta quemando la comida! Y ya no sé si realmente estoy despierto o viviendo un mal sueño en forma de pesadilla.

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